jueves, 25 de agosto de 2011

Un sonido de alarma.

Bendita oscuridad.
Bendito silencio.
Todo estaba tranquilo y calmado, en un estado de suspensión.
El núcleo levitaba ligeramente, en un pequeño resplandor azul palpitante. Tenía los ojos semicerrados, como si estuviese pendiente de lo que ocurría pero a la vez también en otro lado.
Los ojos del núcleo se abrieron lentamente. Se dio cuenta de que se había quedado suspendido con la cabeza hacia atrás, dejando todo el largo cabello flotando ligeramente, movido por una brisa que no sabía de dónde venía.
Giró la cabeza lentamente, y miró su brazo derecho, extendido hacia arriba. Hacía tiempo que ya estaba acostumbrado a esa gran maraña de cables a los que estaba conectado, había aprendido a moverse con ellos, y en ellos. Sabía perfectamente cuál era la descarga necesaria para cada uno, el momento justo de la descarga, y cada función. De nuevo, volvió a sentir esa extraña fuerza de dominación, por cada uno de los cables.
Le obligaba a seguir en un estado de pseudoconsciencia, pese a que él se sentía completamente despierto. Se dejó llevar.
Cayó en una profunda oscuridad, sin sensaciones, sin ruidos...

-... Volvamos a intentarlo de nuevo.- La figura oscura pulsó una tecla, se reclinó en su silla y esperó.

...
Todo era tan tranquilo...
...
Una fuerte descarga eléctrica sobrecargó el sistema, despertando del estado de letargo al núcleo. Abrió los ojos con mucha expresión y lanzó una mueca de ligero dolor. Eso sólo podía significar una cosa.
Se alzó en vertical hasta el extremo superior de la torre, y lanzó una descarga eléctrica, creando un escudo electrónico alrededor del edificio, protegiéndolo contra agentes externos. Al mirar hacia arriba, sólo pudo susurrar una palabra.

-...Intrusos.



K.D

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